El monólogo aborda las vivencias
de un exadicto a la heroína que cuenta parte de
las vicisitudes por las que atraviesa para dejar el vicio
de la droga. Papo Impala es el juglar de la marginalidad
que se acompaña de la vellonera y un trago de cerveza
fría. Las fábulas de los clásicos
literarios que enuncia –La charca, de Manuel
Zeno Gandía; La Celestina, de Fernando
de Rojas; La metamorfosis, de Franz Kafka; Cien
años de soledad, de Gabriel García
Márquez; Edipo Rey, de Sófocles
y María, de Jorge Isaac– y la vida en
Bayamón, un Macondo de fin de siglo xx, se recomponen
en historias que les ocurren a otros, pero que se comparan
con sus propias experiencias. Teófilo Torres realiza
en escena una versión del cuento homónimo
de Juan Antonio Ramos como homenaje a los desplazados
y oprimidos.