“El deseo de jugar al amor estará
todo el tiempo en escena, bajo el sol brillante o bajo
un cielo nublado y triste. ¡Cuan bello es entonar
entre amigos una ronda con las manos fuertemente entrelazadas!
Como primer regalo nos quedará el sentimiento
de la amistad en el corazón, pero de seguro,
lo que guardaremos para siempre de Los zapaticos
de rosa será su lección de gentileza
y humanidad”.
Yamina Gibert: Notas al programa.
“Como un juego de muñecas, cantos, música,
danzas y los versos del Maestro se desenvuelve la conocida
trama de Los Zapaticos de Rosa en un imaginario
retablo, donde figuras y actores retroalimentan ternura,
mensajes de solidaridad y recuerdos.
En la puesta resaltan las actuaciones y manipulaciones
de las figuras y elementos escénicos animados,
la coreografía de Liliam Padrón y la música
de la profesora Elvira Santiago, quien rescató
partituras de las orquestas sinfónicas Nacional
y de Matanzas, impregnadas de cubana”.
Bárbara Vasallo Vasallo: http://www.granma.cubaweb.cu
“Los zapaticos de Rosa contrastan una
parada especial dentro del largo viaje de Teatro de
las Estaciones , Rubén hace una pausa que es
nítidamente humilde, desde la elección
del poema como espectáculo y desde la proyección
de este para el público. La búsqueda de
una limpieza magistral en el arte de la manipulación,
va acuñada por la excelente declamación-interpretación
de los versos, y esto ennoblece a los actores mientras
reafirma la capacidad del director de saber guiar a
su equipo hasta donde él quiere. Algunos se preguntarán
qué de particular tiene esta parada. Lo cierto
es que el trabajo de Rubén Darío va más
allá de la intención de teatralizar los
versos de Martí por mero homenaje. El director
presenta sin duda una nueva faceta dentro su poética
para canalizar nuevas vías de expresión,
a partir de una historia que hasta los más pequeños
conocen y tararean antes que los mismos actores”.
Maira Almarales Monier: http://www.tablasalarcos.cult.cu/oficiocritica/2007/critica067.htm
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