Mecánica

Elenco

Actuación: Carlos Luis González, Yuliet Cruz, Rachel Pastor, José Luis Hidalgo/Waldo Franco, Yailín Coppola
Texto: Abel González Melo
Dirección: Carlos Celdrán
Diseño de escenografía: Alain Ortiz
Diseño de vestuario: Vladimir Cuenca
Música original y banda sonora: Denis Peralta
Diseño de luces: Manolo Garriga
Diseño gráfico: Pilar Fernández Melo (Fermelo)
Asistencia de dirección: Yeandro Tamayo
Producción: Manolo Garriga, Dayamí Amador
Dirección artística y general de Argos Teatro: Carlos Celdrán
Luces: Jesús Darío
Sonido: Marvin Lee
Utilería: Alexis Avilés
Tramoya: Angelman Vázquez
Administración: Ania Linaya
Realización de escenografía: Jesús Darío, José Ramón Vázquez, Angelman Vázquez, Alexis Avilés, Marvin Lee y Manolo Garriga

Mecánica, de Abel González Melo, es parte de la trilogía Verano Deluxe, con la que el autor parece abandonar los escenarios marginales de sus anteriores piezas –Chamaco, Talco, Nevada– por otros donde riqueza, confort, dinero y lujo nos adentran en una jungla poblada por una raza nueva y bien alimentada. Es el regreso de los burgueses cubanos a su salón. Su salida del clóset, su reaparición desfachatada y súbita. Con sus hábitos, sus excesos, sus dramas, su teatro. Es el salón burgués que vuelve a nosotros distorsionado pero apabullante en busca de espacio, de complejidad, de lugar.

Abel usa con precisa ironía a Henrik Ibsen y manipula con libertad radical su Casa de muñecas para, a través de ella, crear el ámbito perfecto que les permita a sus personajes saber comportarse. Saber cómo tomar whisky, cómo vestir de etiqueta, cómo llorar por las heridas. La tradición ibseniana es un manual de buenas maneras que el autor cubano utiliza para hacer creíble y posible la representación de lo que está pasando: el surgimiento ostensible e inevitable de las clases y de los privilegios. Es un compendio de técnica del que se ha valido el dramaturgo para representar con astucia la máscara, la revancha, la impostura de los nuevos príncipes.

En Argos Teatro hemos decidido presentar esta mecánica sin asombro, con la frialdad que requiere el estudio de los monstruos, con la tranquilidad que se precisa para entender al otro. Estamos ante un nuevo escenario social y es nuestro deber encontrar el rostro de quienes lo detentan.