Del 18 al 21 de Noviembre


Considerado por muchos como el poeta vivo más importante de la lengua española, Ernesto Cardenal ha sido también, en su condición de místico y de revolucionario, testigo singular del siglo veinte latinoamericano. Desde que en los años sesenta se convirtiera, junto con el chileno Nicanor Parra, en una de las "presencias tutelares" de nuestra poesía -para tomar en préstamo el calificativo que Benedetti otorgara a Vallejo y a Neruda-, la obra de Cardenal no ha cesado de crecer y de adquirir una dimensión excepcional. Si bien el autor de "Oración por Marilyn Monroe" se ha mantenido fiel a ciertas preocupaciones y a un tipo de quehacer poético que él mismo define como exteriorista, más cercano a la imagen que a la metáfora, lo cierto es que de sus epigramas al Cántico cósmico -por mencionar dos polos bien definidos- media, aparte de las diferencias evidentes, la distancia enorme que significa arriesgarse, pisar sobre un terreno aún sin transitar. En ese sentido, Cardenal escribe cada libro como si fuera el primero y el último.
Augusto Monterroso ha contado que cuando los exiliados latinoamericanos se reunían en México, invariablemente terminaban hablando sobre la situación política y exhibiendo cada uno su propio destino.
E invariablemente eran interrumpidos por una explosión de Cardenal: "¡Hablemos de literatura!" También ha contado Monterroso que el autor de tal exabrupto fue, a la postre, el más politizado de todos. De hecho, esa (falsa) paradoja fue la que inspiró el muy citado epigrama: "Me contaron que estabas enamorada de otro / y entonces me fui a mi cuarto / y escribí ese artículo contra el Gobierno / por el que estoy preso." No es raro entonces que en los últimos años Cardenal, fiel a esos curiosos itinerarios, haya abandonado el territorio de la poesía para adentrarse en el de las memorias. Vida perdida, Las ínsulas extrañas y La revolución perdida son, a la vez, la historia de una vida y la de un tiempo turbulento, contadas por alguien que se considera "soldado derrotado de una causa imbatible".
Dedicar una Semana de Autor a la figura y la obra de Ernesto Cardenal no busca tanto, como suele decirse, honrarnos con la presencia de una de las voces más sobresalientes de la literatura latinoamericana, como escuchar y dialogar con ese poeta, ese místico y ese revolucionario cuya fe en tantas cosas y en la palabra parece reescribirse cada día a contrapelo de la historia.

Somos polvo de estrellas
Intervención del escritor nicaragüense en la inauguración de la Semana de Autor, en la Casa de las Américas